El cuento de Caperucita roja ha ido evolucionando con el paso de los años; cambiando personajes, características y finales. Aquí  podemos disfrutar del cuento infantil en su versión moderna, en donde la muchacha y la abuelita son rescatadas por el leñador o el cazador. Una versión que difiere de la original pero que sin duda es mucho más apta para el público infantil actual. Si lo desea también puede consultar la información que disponemos sobre la versión original pulsando en este enlace.

Cuento de Caperucita Roja completo para leer

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Érase una vez, en cierto pueblo, una pequeña campesina, la criatura más bonita que jamás se haya visto. Su madre la quería demasiado y su abuela la adoraba aún más. Esta buena niña tenía una caperucita roja que su abuelita le había regalado y le quedaba tan bien a la chica que la llevaba siempre así que todos empezaron a llamarla Caperucita Roja.

Un día su madre, habiendo hecho unos pasteles, le dijo: “Ve, querida, y mira cómo está tu abuela, porque he oído que está muy enferma. Llévale un pastel, y esta pequeña olla de mantequilla”.

Caperucita Roja se dirigió inmediatamente a casa de su abuela, que vivía en otro pueblo.

Mientras pasaba por el bosque, se encontró con un lobo, que tenía un gran deseo de comérsela, pero no se atrevió, debido a unos leñadores que trabajaban cerca en el bosque. Le preguntó adónde iba. La pobre niña, que no sabía que era peligroso quedarse a hablar con un lobo, le dijo: “Voy a ver a mi abuela y le llevaré una torta y un poco de mantequilla de mi madre”.

“¿Vive lejos?”, dijo el lobo.

“Oh,” contestó Caperucita Roja; “es más allá de ese molino que ves allí, en la primera casa de la aldea.”

“Bueno,” dijo el lobo, “y yo también iré a verla. Iré por aquí y por allá, y veremos quién llega primero”.

El lobo corrió lo más rápido que pudo, tomando el camino más corto, y la niña tomó un camino más largo a través del bosque, entreteniéndose recogiendo nueces, corriendo detrás de mariposas y recogiendo ramos de flores pequeñas. No pasó mucho tiempo antes de que el lobo llegara a la casa de la anciana. Llamó a la puerta: golpecito, golpecito.

“¿Quién está ahí?”

“Tu nieta, Caperucita Roja,” contestó el lobo, falsificando su voz; “que te ha traído un pastel y una pequeña olla de mantequilla enviada por tu hija.”

La buena abuela, que estaba en la cama porque estaba un poco enferma, gritó: “Tira de la canilla y el pestillo subirá”.

El lobo sacó la canilla, y la puerta se abrió, e inmediatamente cayó sobre la buena mujer y se la comió en un momento, porque habían pasado más de tres días desde su última comida. Luego cerró la puerta y se metió en la cama de la abuela, esperando a Caperucita Roja, que llegó un rato después y llamó a la puerta: golpecito, golpecito.

“¿Quién está ahí?”

Caperucita Roja, oyó la profunda voz del lobo, desconfió al principio; pero creyendo que su abuela estaba resfriada y ronca, respondió: “Es tu nieta Caperucita Roja, que te ha traído una torta y te envía una olla de mantequilla”.

El lobo le gritó, suavizando su voz todo lo que pudo: “Tira de la canilla, y el pestillo subirá”.

Caperucita Roja tiró de la canilla y la puerta se abrió.

El lobo, al verla entrar, le dijo, escondiéndose bajo la ropa de cama: “Pon la torta y el botecito de mantequilla sobre el taburete, y ven a la cama conmigo”.

Caperucita Roja se quitó la ropa y se acostó. Se quedó muy sorprendida al ver cómo se veía su abuela vestida de noche, y le dijo: “¡Abuela, qué brazos tan grandes tienes!”

“Para abrazarte mejor, querida.”

“¡Abuela, qué piernas tan grandes tienes!”

“Mucho mejor con quien correr, hija mía.”

“¡Abuela, qué orejas tan grandes tienes!”

“Mucho mejor para escuchar, hija mía.”

“¡Abuela, qué ojos tan grandes tienes!”

“Mucho mejor para ver, hija mía.”

“¡Abuela, qué dientes tan grandes tienes!”

“Para comerte mejor”.

Y, diciendo estas palabras, este lobo malvado cayó sobre Caperucita Roja, y se la comió.

Después de la comilona el lobo estaba cansado por lo que decidió echarse una siesta. Pero uno de los leñadores que tenia sospechas al no ver a Caperucita de vuelta se dirigió a la casa y viendo la barriga hinchada del animal lo comprendió todo… Así que saco su cuchillo y liberó a Caperucita y su abuela, pero no quedándose tranquilo metió piedras en la tripa del lobo.

Cuando el lobo despertó tenia muchísima sed por lo que se fue al rió a beber pero al pesarle tanto la tripa por las piedras que tenía en la tripa se cayó y se ahogó.

Versión corta del cuento de Caperucita Roja y el lobo.

Pese a que Caperucita Roja es de por sí un cuento corto siempre cabe la posibilidad de resumirlo así que si  no tienes tiempo y  deseas el resumen de Caperucita Roja estás de suerte ya que a continuación podrás disfrutar de esta versión corta de la fábula. 

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La madre de Caperucita le da una cesta para llevarla su abuelita enferma que vive en el bosque (o aldea de al lado) advirtiéndoleque no hable con extraños. Pero de camino se topa con un lobo y empiezan ha hablar con lo que le sonsaca donde vive su abuela. El lobo al ser más astuto que la joven decide proponerle una carera y la manda por el sendero más largo. El lobo llega antes a casa de la abuelita, se la come y se pone su ropa para ocupar su lugar y así poder comerse a Caperucita. AL llegar la niña consigue engañarla y se la come, poco después se echa una siesta. Por suerte un cazador (leñador) consigue liberar a la niña y su abuela sacándolas de la tripa del animal. El cazador las intercanvia por piedras que hacen que el lobo se ahogue cuando este pretendía beber del río.